(Es la foto más parecida que encontré)
Esta parte de mi historia la omití por respeto al involucrado pero hoy que tengo su permiso, procederé a contárselos.
Sin embargo en mi libro Testimonio de una mamá con Trastorno de Ansiedad sí lo nombro y trata de la breve separación que tuve con mi esposo, uno de los 3 eventos que terminaron de rebalsar mi vaso o piscina de emociones. Pero lo que no conté fue por qué me separé de él exactamente.
Año 2018, en julio para ser exactos yo quedé embarazada por tercera vez, en la primera vez nació mi hija Gia, en la segunda vez en el 2017 el embrión se me vino a las 2 meses y en esta tercera oportunidad el bebé ya con 3 meses de gestación el corazón simplemente se le detuvo, no quisieron que nazca o no quiso nacer pensé en ese momento.
Aquel día me resistí a la información de mi ginecólogo y junto a mi mamá y mi esposo buscamos más opiniones y todas concluyeron en que me tenían que operar de emergencia porque efectivamente el bebé estaba muerto dentro de mi. Fui a casa y estaba como en trance sólo esperando la hora para ser internada y me hicieran el primer legrado de mi vida. Aquí claro se hicieron presente el miedo, la pena, la tristeza, entre otras emociones pero las reprimí a todas.
Al día siguiente cuando me dieron de alta, recuerdo que mi mamá y mi esposo estaban afuera del cuarto esperándome, mi mamá vió que todo estaba en orden y se fue a su trabajo y yo me quedé con mi esposo obviamente, él quiso ayudarme a subir al auto cuando salimos de la clínica pero yo le retiré mi brazo bruscamente y le dije que no me tocara. Subimos al auto y minutos después estaba yo sin saber en ese momento a ciencia cierta por qué, reclamándole que me devuelva a mi bebé, le decía es tu culpa, es tu culpa, tú tienes la culpa de que mi bebé esté muerto, devuélvemelo, devuélvemelo, te odio, no quiero volver a verte más.
Después de eso sólo recuerdo que todo pasaba más lento, ya en casa empecé a tener síntomas como de depresión, mucho frío y mucha tristeza. Pero como no sabía sentir, sólo estaba ensimismada, es decir, metida en mis pensamientos.
Pasé dos meses así, hasta que mi suegra un día al visitarme, me dijo:
“Hija, arriba ese ánimo, tú eres joven. Podrás tener los hijos que quieras, la vida no se acaba, te estás deprimiendo!”
Cuando ella dijo la palabra depresión fue como si reaccionara y me dije a mi misma, no puedo deprimirme, mi hija me necesita, mi suegra tiene razón la vida continua…
Y me propuse echarle ganas, sin saber que días después cuando empezaba a levantarme de aquella experiencia recibiría un puñal en la espalda como para terminar de rematarme.
Fue un fin de semana, lo recuerdo bien. Un domingo, regresábamos mi hija, mi esposo y yo de cómo siempre visitar a mis suegros. La niña llegó durmiendo y sólo la acosté en su cama y ella durmió de corrido. Mi esposo estaba un poco mareado, porque siempre solía tomar con el pretexto de ir a visitar a sus padres, esto era que casi todos los fines de semana. Yo estaba arreglando mi cocina, había mandado a poner cajones nuevos en ella y estaba emocionada, en ese mismo año habíamos terminado de construir con mucho esfuerzo y sacrifico nuestro departamento en un piso que compramos. Arreglaba los platos en los cajones, mientras mi esposo producto del alcohol iba y venía del cuarto a la cocina como incitándome a acostarme con él. Yo sinceramente no tenía ganas y menos estando él en ese estado, sólo le daba por su lado y le decía ya voy, ve a acostarte, termino esto y voy.
Y así fue, cuando terminé fui al cuarto a ver si ya se había dormido para yo poder descansar en paz y lo siguiente fue lo más aterrador que viví en la vida.
Él efectivamente estaba dormido y al lado de su mano estaba el celular el cuál parpadeó con un mensaje. Yo no tenía la costumbre de revisarle continuamente el celular, estaba tan ocupada trabajando, enfocada en nuestras metas materiales como familia y todos mis demás roles que no tenía tiempo para esas cosas. Pero esta vez, algo me impulsó a revisar su celular, lo tomé, abrí mensajes y no había más mensajes que del trabajo y la familia. Sin embargo, nuevamente no se por qué me fui a la galería de fotos eliminadas, la abrí y encontré como última foto, una en la que él estaba siéndome infiel con una mujer, ambos acostados en la cama de un hotel desnudos, abrazados, el tipo dándole un beso en la cabeza y su brazo derecho sosteniendo la cabeza de ella, podía vérsele sin polo y ella cubierta con las sábanas pero podía vérsele los hombros descubiertos, el rostro y lo despeinada después del revolcón que tuvo con mi marido. Fue la imagen más aterradora que vi en toda mi vida. Parecía que él estaba tomando la foto con el otro brazo y fingían ambos dormir cerrando los ojos.
Cuando vi la foto quedé unos minutos en shock y luego una rabia incontrolable se apoderó de mi. Desperté a mi marido abofeteándolo en ambos cachetes con toda mi fuerza, no sentía el dolor en mis manos sólo quería lastimarlo!
Él se levantó y yo me le avalanché como una fiera, me desconocí realmente. Empecé a morderlo, a arañarlo con las uñas que no tenía, él sólo me esquivaba o trataba de bloquearme para no lastimarlo, aún un poco mareado y dormido. Le decía muchas cosas: desgraciado, asqueroso, cochino, violador! ahora que sigue? Le pregunté: que violes a tu hija?
Ahora les daré el contexto de por qué le dije esto.
La mujer de la foto era su prima que había venido de Venezuela cerca de un año antes a este suceso y era una chica de 19 años o creo que menos. Ella no vivió ni creció con él pues vivió toda su vida en aquel país pero de tanto en tanto venía a Perú con su familia de visita. Sin embargo eso no quita que sea su prima! Esta vez ella y su marido, sí ya tenía marido, vinieron a Perú a buscar oportunidades debido a la crisis en su país. Mi esposo supuestamente se reunía con ella para enseñarle a hacer nuestro negocio.
Bien dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver yo tuve muchas señales, pero estaba enfocada en trabajar, además pensaba que eran ideas locas pensar en que mi esposo y su prima tendrían algo, súmale a eso que era muy distraía.
Realmente estaba aterrada, asqueada, con mucho dolor y rabia.
Él lo quiso negar, me dijo:
-estás loca! no soy yo el de la foto!
Mierda!!! esto me llenó de más rabia. Me estaba queriendo hacer pasar por loca. Incluso llegó a eliminar la foto por completo. Yo nuevamente con un palo me aventé hacia él para tratar de quitarle el celular, pero fue inútil. En una de esas sentí como venía furioso encima mío y yo corría hacia el baño, algo lo hizo detenerse, y sea lo que haya sido lo agradezco porque él estaba con el alcohol aún en la sangre y yo con el diablo dentro.
Quiero aclarar que esta fue la primera vez que yo reaccionaba y me ponía en ese estado.
Las otras dos infidelidades descubiertas de mi esposo, la primera cuando éramos novios y la segunda cuando tenía 8 meses en barriga a mi Gia mi reacción no fue tan violenta creo que unas cachetadas y luego sólo a echarme a llorar y preguntar por qué?
Cuando volví a salir del baño enfurecida para seguir atacándolo con mis manitas y brazos débiles que nunca habían lastimado a nadie, él me botó con fuerza hacia la pared, me di un golpe en la cabeza que no me logró desmayar, pero le dio a él chance de salir corriendo, de huir sin zapatos, traté de alcanzarlo hasta la esquina. Pero recordé a mi pequeña sola durmiendo en mi departamento y que había dejado la puerta abierta entonces regresé y lo dejé escapar.
Al entrar a ese departamento que había sido decorado a su gusto y por él, que estaba todo nuevo. La ira y el dolor eran cada vez más incontrolables e intolerantes.
Al rato me di cuenta que en el empujón había dejado caer su celular. Ingresé a él busqué en contactos a su prima y le escribí estratégicamente como si fuera él, recuerdo bien lo que le puse:
Hola ¿? , soy Toño, Marleni vio nuestra foto la he tenido que borrar para que no se la quede, pero necesito que me la reenvíes otra vez para hacerle fotoshop y hacerle creer que no éramos nosotros, que se equivocó. Mándamela rápido y urgente.
Ella se demoró unos minutos pero finalmente me reenvió la foto y la guardé en mi correo y mi propio celular como evidencia. Ya no podría decir que estoy loca, tenía la prueba.
Después de recuperar la foto, llamé a mi mamá y mi hermano, cuando llegaron, aún con la duda de que todo lo haya imaginado o soñado le pregunté a mi mamá:
“Dime mamá, dime por favor: ¿es mi esposo el de la foto? Es él mamá? Dime!!!!
Mi mamá me respondió: Si hija, es él.
Me levanté di un gruñido de dolor empecé a golpear la pared diciendo:
“Dios por qué, por qué a mi, donde estás? y me empecé a hacer daño con los golpes.
Mi hermano me tomó de los dos brazos y gritó: cálmate!!!
Luego me abrazó y yo me eché a llorar por largo rato. Después me senté en la cama apoyada en el respaldar con mirada perdida, escuchando levemente los comentarios entre mi mamá y mi hermano, un par de horas después ellos tenían que ir a trabajar y me dejaron.
Este es el detalle de una de las experiencias que me llevó a caer en TOC. Yo no podía aceptar lo que estaba pasando en ese momento porque dos años antes mi esposo y yo nos habíamos perdonado supuestamente por todas las inmadureces previas y habíamos decidió hacer borrón y cuenta nueva. Yo había decidió perdonarle todo y olvidar todo y eso para una mujer es tremendamente difícil. También porqué yo sólo me dedicaba a trabajar para cubrir gastos que él no podía y para darle un mejor estilo de vida a nuestra hija. Me pareció injusto y demasiado cruel este suceso y la forma en la que él me vio la cara con esta muchachita. Entre otras cosas más que pienso al respecto.
Mi terapeuta me dijo que sino hubiera reaccionado así quizá mi síntoma de TOC hubiera sido peor y más fuerte 🤭🥲
En algún momento de mi proceso con el TOC desee haber guardado la foto para poder procesarlo, pero lamentablemente lo eliminé de todas partes semanas después. De todas maneras hice el trabajo y hoy habiendo mi esposo y yo sanado y evolucionado como personas y pareja decidimos contar esta parte de nuestra historia.
Aprendí que el perdón inicia siendo honesta con uno y yo tuve que ser honesta con respecto a todo lo que sentía por mi esposo y a procesar los miedos que me mantenían al lado de él pese a su comportamiento.
El segundo paso después de botar todas las emociones era tomar la decisión de perdonar desde el amor hacia a mi y hacia él y esto me conduciría a otra decisión si separarme o no ya que el perdón implica que ambos estemos bien ya sea juntos o separados. Yo decidí no separarme porque mi esposo reparó con mucho amor y paciencia todo lo que había roto, dejó todos los hábitos que habían arruinado nuestra relación vez tras vez y empezó a darme la vida de reina que hoy tengo 👸
Fin.
