miércoles, 17 de abril de 2024

El cielo y el infierno están en tu mente

 


Se siente como si hubiera un angelito y un diablito hablándonos al oído. Tenemos pensamientos a los que llamamos buenos y pensamientos a los que llamamos “malos” ¿verdad?


Sin embargo tenemos que aprender a ver a los pensamientos como NEUTRALES, ni buenos ni malos, son sólo pensamientos. Y si tienen poder es porque nosotros somos los PODEROSOS.

Habiendo dicho esto quiero que entiendas cómo funciona tu mente. 


Tu mente está dividida en dos partes tu MENTE CONSCIENTE y tu MENTE SUBCONSCIENTE o el inconsciente.


Ambas partes de tu mente están en conflicto por eso sientes una guerra en tu mente, o cómo si vivieras un infierno, también cómo si el bien estuviera peleando con el mal. Como tú lo sientas pues.


Tienes que saber de una vez que lo que está causando todo eso. No son demonios o lo que sea que te haya hecho creer la sociedad, tu familia y otros. Sino que sólo es la falta de acuerdo entre estas dos partes de tu mente. Te pongo el ejemplo:


Tu mente consciente dice: 

“Quiero sanar.”


Tu mente subconsciente dice: 

“No, sanar puede ser peligroso, yo volvería a ser como antes, mi esposo volvería a ser como antes, tendría que regresar a trabajar o nadie vendría a verme. Etc.”


Esto sólo es un ejemplo de cómo funciona la mente subconsciente de algunos.


Esta incoherencia entre ambas partes de nuestras mentes también se siente como locura, confusión, siendo que lo único qué pasa es que en tu subconsciente están almacenados tus miedos, traumas, fobias, etc.


Entonces esto explica porque a veces queremos hacer algo y no lo hacemos y es porque nuestra mente subconsciente es como un elefante y nuestra mente consciente como una hormiga. El subconsciente pesa más.


Así que practiquemos dejar de juzgar a los demás. Todo lo que hacen es a causa de no saber esta gran y poderosa verdad acerca de cómo trabaja su mente subconsciente o como también es llamado inconsciente. Muchos de ellos actúan dominados por su mente subconsciente es decir de forma inconsciente o dormidos.


Ahora la mente subconsciente se comunica a través de imágenes y símbolos. Por ello debes entender que tu vida actual es la proyección simbólica de tu subconsciente. Tu mente sólo está proyectando en tu realidad lo qué hay en tu mente subconsciente, lo que le parece conocido y familiar. Es decir si tuviste un padre alcohólico, probablemente eres alcohólico o tienes una pareja alcohólico. Qué más esperabas si eso es lo qué hay grabado en tu mente subconsciente. 


En ansiedad y depresión los síntomas mentales y físicos son sólo una proyección de lo que viviste en tu pasado o infancia y está guardado en tu mente subconsciente. Por eso no hay que temerle son solo símbolos e imágenes.


Que importante es hacer un trabajo con la mente subconsciente y sanarla. Pero lamentablemente la gente no quiere entender esto!


¿Cómo trabajo mi mente subconsciente para que esté en acuerdo con mi mente consciente?


Ya te lo vengo repitiendo muchas veces, pero aquí va otra vez:


  1. Procesa emociones con las herramientas terapéuticas.
  2. Medita
  3. Visualiza
  4. Haz afirmaciones positivas
  5. Integra la TSE


Estas son algunas de las cosas que me ayudan a sanar mi mente subconsciente.


Dale constancia y verás el poder qué hay en tu mente subconsciente 🍀✨

Cómo TRASFORMÉ mi relación de pareja?



Creo que una de las cosas que fue suficiente combustible para caer en trastorno de ansiedad fue mi matrimonio.

Cuando yo me convertí en mamá, mi cambio fue de 360 grados. Era una chica desorientada y sin sueños o metas. Pero cuando supe que estaba embarazada algo en mí dio ese gran giro. Sin embargo a mi esposo le costó mucho soltar los hábitos de soltero, hábitos dañinos para nuestra relación. Hábitos que aprendió desde su infancia.

Saben qué, hay algo curioso aquí. Antes de caer en trastorno de ansiedad me venía un pensamiento recurrente, el pensamiento decía así: 


Acaso me tengo que morir para que mi esposo cambie? Acaso me tengo que morir para que él madure? 


En ese entonces no sabía que este pensamiento venía de mi inconsciente por eso es que era como un susurro. Y plashh!!! El Trastorno de Ansiedad me tuvo como muerta en vida por tres años.


En este proceso mi esposo se quedó a mi lado. Antes la ansiedad me hacía pensar que era sólo por culpa. Yo siempre creí que mi esposo no me amaba por todo lo que vivimos en nuestra relación. Sin embargo ese pensamiento sólo reflejaba de que yo no me amaba y por ende también muy en el fondo sabía que yo misma no amaba a mi esposo.


Bueno regresemos a lo que estábamos hablando…


Al estar enferma con el trastorno a mi esposo le tocó hacerse cargo de todo en mi hogar esto lo llevó a ser más responsable, como a madurar un poco, sin embargo no pudo dejar del todo los hábitos que causaban peleas entre nosotros.


Cuando escuché el término “Ganancia Secundaria” en trastorno de ansiedad. Que se refiere a que insconscientemente queremos seguir enfermos porque obtenemos una ganancia. Yo me pregunté a mi misma ¿Acaso estoy así porque tengo miedo que mi esposo sea como antes? 

Tuve que ser muy honesta. Aunque a nivel consciente decía: NO! Yo quiero sanarme no me importa si tengo que separarme de él mi hija me necesita sana. No sabía si era una ganancia secundaria o no. Pero realmente cuando mi esposo tomaba licor aunque sea para brindar el miedo aparecía, los síntomas de ansiedad se incrementaban en mi y el Toc regresaba. Es decir que seguía aguantando una situación que no me gustaba!!!!! Eso era evidencia suficiente.


Entonces tuve que ser honesta. No quiero que mi esposo sea borracho. Me senté a hablar con él y poner nuevos acuerdos en la relación, corriendo el riesgo de que él no aceptara y tuviéramos que separarnos. Este fue de los peores miedos reales que enfrenté. Miedo a verme sola con mi hija, ver a mi hija crecer sin su papá como yo. Pero yo si quería sanar y esto tenía que pasar a último plano. Yo soy primero y mi salud es primero.


Así que me encomendé a Dios y pidiéndole que no pase lo de tantas veces que cuando empezábamos una conversación sólo peleábamos. Pero esta vez sabía exactamente lo que tenía que decir sin tanto drama. Sabía la relación que quería tener y lo que quería para mi hija. El Toc había sido demasiado sufrimiento como para seguir sufriendo por las borracheras de mi esposo.

Con carácter empecé: Marco quiero que sepas que con lo que te voy a decir no te echo la culpa de lo que estoy pasando pues yo soy responsable de esto, pero si tienes que saber y entender que nuestra relación sumó para caer en este trastorno. Pues esta relación activa toda mi niñez. Mi padre y mi padrastro fueron alcoholicos e infieles. Y yo realmente quiero sanar, así que si después de lo que te pido no estas de acuerdo tendremos que tomar la decisión de separarnos porque estos acuerdos no son negociables.


Él había aprendido a escucharme en este proceso, eso ayudó.


Estos son los acuerdos que yo quiero para esta relación y tú luego me dirás que esperas de mi.


ACUERDOS:

  1. 0 ALCOHOL por 2 años: Tú nunca vas a aceptar que eres alcohólico. Así que quiero que aceptes el reto de no tomar por dos años para demostrarlo. No quiero un hombre a mi lado que no tenga dominio con el alcohol. Para ti es normal emborracharte y no voy a discutir acerca de eso. Quizá encuentres una mujer que te acepte así, pero esa mujer no soy yo. Si necesitas un terapeuta para esto yo te ayudo a buscarlo. Pero se acabó! el alcohol es el enemigo de nuestra relación es lo que tantas peleas y demás ha traído a nuestro hogar.
  2. RESPETO en todo el sentido de la palabra. Y a esto me refiero también a fidelidad. Te entregaré mi confianza absoluta nuevamente, estoy harta de vivir esperando lo peor de ti. Hazte cargo de tus emociones, tu estrés, mal humor y frustración los dejas en la calle antes de entrar a casa. Quiero paz por amor de Dios.
  3. TRABAJO EN EQUIPO. Tenemos una niña que levantar anímicamente. Necesitamos unir fuerzas y aprender a trabajar equitativamente para levantar nuestro hogar.


Obviamente esto se lo pedí porque yo también lo haría junto con él…


Me dijo ACEPTO tus acuerdos por amor a mi hija y las 2 cosas que yo te pido son:


  1. Fidelidad
  2. Se mamá de Gia


Su primer acuerdo sólo me reveló su miedo inconsciente a que yo le fuera infiel (miedo a que lo lastimen) y lo segundo me lo dijo porque yo era obsesiva con el trabajo justificándome en que quería darle muchas cosas materiales a mi hija, cosas y vida que yo no tuve.


Y finalmente terminó con la frase: Dedícate a sanar y a cuidar de Gia y si vas a trabajar hazlo para divertirte sin estresarte.


Decidimos aprender a AMARNOS, aceptando que no sabíamos amar. Con esto nuestra relación fue tomando forma…


Amigas esto sólo es el resumen de un capítulo de nuestra historia de amor.


No pretendo decirte que hacer en tu relación de pareja. Porque sólo tú sabes lo que vives y conoces a tu pareja. Pero si quiero darte herramientas para que encuentres tus propias respuestas. 


Nuestra pareja es reflejo de lo que conocemos del amor en nuestro subconsciente. Por eso digo que la pareja es el mejor entrenador de vida. Nuestra pareja es reflejo de nuestros miedos y si queremos sanar nuestra relación de pareja tenemos que enfrentar, desafiar y sentir EL MIEDO que me hace permanecer con esa pareja. Si te quedas con él que sea por AMOR y no por MIEDO. Porque si te quedas por miedo vivirás una experiencia de pareja triste. 

Yo pude hacer esto porque ya había practicado la TERAPIA DE SHOCK EMOTIVO. 

Te invito a practicarla 🍀✨❤️

sábado, 13 de abril de 2024

Sanando la relación con mi cuerpo


Hacer deporte hoy en día es una necesidad primaria. Debido a que él sedentarismo nos está causando muchas enfermedades. Siendo que el cuerpo es una herramienta diseñada para estar en movimiento. Antiguamente las personas tenían oficios que demandaba más movimiento. Pero en la actualidad la practicidad de las cosas y la modernidad nos está llevando a movernos cada vez menos. Tienes que saber que el músculo se atrofia cuando no se mueve. Y todo nuestro cuerpo es músculo. 

Se pierde flexibilidad, se pierde masa muscular, se pierde salud. Hay mucha pérdida y nada de ganancia al no tener movimiento físico.

Pero esta consciencia que ahora tengo de lo vital que es hacer ejercicios o deporte no me llevó a la constancia de hacerlo. 

Aquí te comparto lo que realmente me llevó a hacer del deporte un hábito de por vida.

Cuando tenía 12 años fui víctima de bulling, yo era bien delgadita a esa edad por eso en el colegio me empezaron a llamar “tabla” “palo de escoba” “nadadora”, etc. Las burlas y las críticas eran todos los días, cada insulto me pasaba como un cuchillo filoso por la mente. En aquella época aprendí a compararme con otras chicas que tenían más bubies y nalgas que yo y también aprendí a rechazar mi cuerpo. Siendo tan joven y sin una orientación de mamá o papá (de verdad solo Dios me pudo ayudar a sobrevivir a esa etapa tan dura de mi adolescencia, no tengo otra explicación) busqué la forma de engordar, comiendo en exceso. En el proceso le reclamaba a Dios porque me había hecho tan delgada que hasta los huesitos de mis costillas se notaban y me jalaba la piel de la barriga. Paradójicamente en ese proceso me enfermé de tifoidea, una enfermedad en la que te da diarrea y vómitos. Adivina qué? me puse más delgada aún. Casi raquítica, pensé que iba a morir y por ello hice un viaje para despedirme de mi papá. Ya con él viviendo en un lugar donde se cree en las medicinas naturales, me dio de beber un brebaje y milagrosamente al día siguiente yo estaba comiendo muy a gusto y más que nunca, antes de eso mi estómago no recibía los alimentos por la tifoidea. 

Regresé a Lima con un hambre voraz y eso me ayudó a ganar peso, pero ya no pude parar y me excedí en peso. A mis cortos 15 años yo estaba bien llenita. Estaba feliz pensando que ya no me llamarían “tabla” pues había ganado más grasa en bubies y nalgas. Sin embargo ahora la gente empezó a llamarme cruelmente “gorda” “cebuda”, etc. Mierda! Nada lograba que me aceptaran.

Así fue como empecé a luchar con el sobrepeso. Aquí empecé a meterme el dedo a la boca para provocarme el vómito, pues me sentía culpable de lo que comía, dañe mis paredes intestinales, me dio gastritis, ya que tenía un círculo vicioso de comer lechuga y agua y luego darme atracones de hamburguesas y pastel. También conocí la dismorfia corporal, cuando me veía al espejo me veía gorda y fea como un mounstruo. Y así viví por mucho tiempo, pero como era muy doloroso el rechazo hacia mi misma lo escondí en mi subconsciente. Aunque mi cuerpo siempre veía la forma de recordármelo. Utilicé muchos recursos externos para bajar de peso: pastillas, inyecciones , fajas, masajes, hasta quería operarme…

Al pasar el tiempo conocí a una chica que había abierto su gimnasio cerca de mi casa y me invitó a asistir. Ahí tuve mi primera experiencia con el deporte. Sin saber nada me aventuré y descubrí asistiendo todos los días que mi cuerpo iba cambiando. Entonces descubrí que el cuerpo con ejercicio se transformaba. 

Sin embargo nadie me había enseñado a darme prioridad y por ende darle prioridad a mi salud. El trabajo en ese entonces, el miedo a unas lesiones y otras distracciones me llevaron a dejarlo. Tuve una relación de pareja de más de 8 años que terminó porque hice de él mi mundo. Y él se aburrió de mi. Entonces retomé el deporte por ego para recuperar mi figura pues me había abandonado por esa relación y nuevamente el deporte me ayudó. Sin embargo conocí a mi esposo y tuve una hija, ahora estas cosas se volvieron mi prioridad y nuevamente abandoné el deporte. Cada vez que me separaba de mi esposo yo regresaba al gimnasio por orden de aquella voz “ve a ponerte buena para que vea lo que se perdió” y cuando regresábamos nuevamente me atrapaba el enfocarme en mi esposo y darle prioridades a otras cosas. Es decir me volvía a abandonar…

Hasta que obtuve la más grande lección. De tanto abandonarme, de tanto traicionarme, de tanto serme infiel a mi misma. Me fueron infiel…

A raíz de este evento decidí retomar el deporte y ponerme más atención. Pero mis emociones no estaban dispuestas a darme tregua otra vez. Este suceso y otros más como la pérdida de mi bebé y una operación traumática meses más tarde me llevaron a caer en Trastorno de Ansiedad.


Enfermedad que anuló mi vida por tres años. En todo ese tiempo no hice nada, no podía hacer nada. A las justas respiraba. Si luchaba por retomar mi vida tratando de hacer cosas, mi hija no podía verme bajar los brazos. Pero la enfermedad me estaba ganando…


Pensé que no saldría de esta. Pero finalmente la ayuda llegó, el Ángel que me ayudaría a salir de esta enfermedad llegó. Lo primero que hice para retomar mi vida porque necesitaba sentirme fuerte y sana fue retomar el deporte. Había ganado casi 40 kilos de sobrepeso con el trastorno y me sentía muy débil. 

Mi cerebro recordaba lo fuerte y sana que me sentía cuando me ejercitaba aunque después lo dejaba porque no entendía que era prioridad.

Al retomar el deporte nuevamente el ego se apoderaría de mi. Entrenaba pensando en lo que la gente me diría o como me vería físicamente. El ego es el recuerdo de tu dolor por el bulling, es ese miedo a no ser aceptada o a qué te traicionen por alguien más joven y de mejor figura que tú. Tu ego te dice que hagas algo para esperar algo de los demás o por demostrar.


Sin embargo el amor te dice que hagas algo únicamente por amor a ti.

Por amor y salud. 


La ansiedad de querer resultados rápidos me llevó a ganar múltiples lesiones en mi cuerpo y por más que luché para no rendirme y seguir entrenando mi cuerpo se fue desmoronando poco a poco. Entonces el dolor físico me llevó a tocar fondo. Había sido suficiente. 


Esto me hizo entender la lección que me resistía a tomar por décadas de mi vida:

Tenía que construir una relación de amor con mi cuerpo. Cómo no tenia más caminos, tenía que probar la teoría del AMOR INCONDICIONAL. Es decir tenia que aprender a amar y aceptar incondicionalmente a mi cuerpo.

¿Y como hice esto?

Lo dejaremos para la segunda parte vale? 

He tratado de resumirte esta historia. Déjame tus comentarios y tu amor en este capítulo de mi vida ❤️