miércoles, 17 de julio de 2024

CARTA AL DIABLO (MI PADRASTRO)

 


CARTA AL DIABLO (Mi padrastro)


Pensé que podrías ser ese padre que tanta falta me hacía. Me ilusione cuando llegaste a nuestra casa, verte al lado de mamá completaba mi cuadro de ensueños. Un papá, una mamá y yo. Acaso era mucho pedir?

Incluso estuve dispuesta a olvidarme de mi verdadero padre y adoptarte a ti como mi padre nuevo, pero tú destrozaste mi alma, rompiste mi corazón en pedazos. Recuerdo cuando me cazabas dentro de la casa, me perseguías o seguramente estabas vigilante de cada paso o movimiento mío. Siempre me encontrabas aún cuando era muy escurridiza e inquieta. No me dejabas respirar, no me dejabas vivir tranquila. Recuerdo cuando tocabas mis partes en la habitación que compartías con mi mamá y yo con el corazón a mil pensando que mi pobre madre podría en cualquier momento presenciar el terrible escenario. Recuerdo que aplastabas mis pechos planos y me hacías ver en la televisión a las vedette y me decías asquerosamente que esperabas a que me crecieran así, recuerdo cuando me hacías tocarte los genitales y me besabas, el asco que sentía por tus dientes amarillos y con comida, tu mal aliento era sencillamente nauseabundo. Me perseguías en mi habitación, me esperabas cuando salía de darme una ducha, le decías a mi mamá que me enseñabas a manejar y me ponías sobre ti ambos sentados en el asiento del timón del carro, podía claramente sentir tu erección. Me pregunto escribiendo esto si realmente era posible de que nadie se diera cuenta de lo que me hacías, incluso pienso terriblemente de que mamá lo sabía o lo intuía y simplemente no lo quería ver. Pero no te escribo esto para hablarte de ella sino para expresarte todo lo que tú me hiciste sentir. Tus constantes acosos me hicieron sentir acorralada, atrapada, sin salida, me hicieron sentir indefensa, con miedo constante y una víctima. Yo te llegué a llamar papá, aún con mi edad, inocencia y esa sonrisa que te daba para no llorar una sonrisa que escondía la suplica de que pares de que dejes de hacerme esas cosas que no me gustaban, recuerdo que a veces creía que eso hacían los papás. Pero luego recuerdo que sabía que estaba mal porque tenía miedo de que mamá se enterara. No te importó nada, no tuviste consciencia, no te cansabas de actuar tus más bajos instintos. Me perturbaste la cabeza, me estimulaste sexualmente al grado de sentir que me convertiste en un mounstruo igual que tú. Y esa es la culpa que aplasté por años en mi inconsciente que he cargado por años. Tú me obligaste a huir de mi casa, tú me llevaste a la depresión y a no querer existir más, recuerdo que llegaba borracha a casa y le decía a mi hermano mayor, es que tú no entiendes lo que yo siento, tú no entiendes lo que yo he vivido, tú no sabes lo que es que te manoseen de esa manera. Y mi pobre hermano sin saber que decir ni que hacer me pedía que me acueste a dormir. No podía con tanta rabia y tanto dolor. Recuerdo que no duermo bien desde esa época. Pensar que podrías venir en la noche y meterte en mi cama o que mi mamá me obligara a dormir con ustedes dos y que en la obscuridad estés tocando mis partes me creo fobia a la obscuridad. Tengo más de 30 y no puedo dormir sola en un cuarto obscuro. 

Me hiciste sentir que había algo malo conmigo, que era mala o un ser que no merecía amor. Creí que no podría contigo, me hiciste creer que eras un enemigo invencible. Cuando me atreví a contar lo que me hacías, te hiciste el ofendido el humillado una víctima al que mis hermanos odiaban por no ser su padre. Te metiste conmigo la más pequeña porque no pudiste hacerle lo mismo a mi hermana mayor porque ella si tenía los huevos para ponerte en tu lugar. Te metiste con la más débil, indefensa, eres un maldito cobarde! 

Y luego a los meses regresaste victorioso por la puerta grande de la mano de mi madre como si nada hubiera pasado! Pero acaso regresaste arrepentido? Noooooo regresaste a seguir haciéndome lo mismo! Puerco! 


Entonces llegó mi querida amiga, mi primera amiga a quien hoy bendigo esté donde esté porque fue quién me dio permiso de defenderme y me enseñó a pelear. Me dijo Marleni eso no está bien, no te dejes, claro a pesar de que tenía mi edad, ella tenia mundo, ella tenía más calle como decían, mientras que yo era una niña que no dejaban ni asomarse a la ventana porque eso hacían las putas mirar por la ventana para ver si encontraban marido según mi abuela. Mi querida amiga me dijo cómo tenía que hacer cuando vinieras a atacarme. Entonces me atreví a peliar contigo por primera vez, pero mis 12 añitos y mi cuerpo delgado no eran suficiente para tu tamaño y peso aún cuando te mordía y trataba inútilmente de liberarme de ti, tú te reías con esos dientes amarillos y ensangrentados y esos ojos rojos enrojecidos. Entonces me di cuenta que tenía que huir, quizá por eso no llegaste a abusarme, quizá la mente no te daba para violarme siendo niña pero quizá como adolescente si lo hubieras llegado a hacer, mi cuerpo se iba convirtiendo en el de una mujer. 


Te odio claro que si te odio y con ganas siento este odio!!! destruiste mi infancia, mi adolescencia, destruiste mi sueño de tener una familia, destruiste mi sueño de tener un papá. Me llenaste de miedos y una tristeza que cargué todo el tiempo que llevo de vida. 


No supe más de ti en esos años en los que me perdí en las fiestas, en el alcohol y en la obsesión por ese muchacho del que me enamoré. Solo puedo recordar nuestro último encuentro. Encuentro en el que yo ya no era la misma, la calle me había enseñado a defenderme, a pelear. Yo ya tenia 17 años y había ganado peso mucho peso y también tamaño. Entonces te dije embravecida que si me vuelves a tocar te clavaría un cuchillo en la panza o gritaría para que todos se enteren, ya no me iba a callar más, total me había rebelado contra mi madre, contra mi familia, contra Dios, contra la vida. Me llamaban la rebelde, la loca. No callaría más, expresaría lo que estaba pasando pase lo que pase. Entonces vi como al hacer esto. Retrocedías diciéndome tranquila tranquila solo estoy bromeando. Aprendiste a respetarme demonio asqueroso. 


Y tengo que escribirte todo esto para sanarte porque debido a ti, a la única figura paterna que tuve siendo niña, te proyecto en mi esposo, al verlo a él te recuerdo a ti y por eso pienso lo peor de él pero en realidad te estoy recordando a ti!!!



Esta experiencia en mi vida es semejante a mi proceso con el trastorno de ansiedad. Qué experiencia de tu vida estás repitiendo con tu trastorno?


(No saben cuánto dolor sentí al escribir esta carta, en la segunda parte escribiré la liberación a través del perdón)

No hay comentarios:

Publicar un comentario